La lucha contra el frío invernal y los virus de la gripe WIC
Es la temporada de los copos de nieve y los resfriados. A medida que el clima se vuelve más frío, tendemos a pasar más tiempo en interiores, donde hace más calor… y es más fácil que se propaguen los gérmenes. Ayuda a mantener tu familia sana al desplegar tu mejor defensa contra la desagradable gripe y los virus del resfriado.
Vacúnate contra la gripe
La influenza (gripe) es una infección de la nariz, la garganta y los pulmones causada por los virus de la gripe.
La mejor manera de evitar la gripe es vacunarte anualmente. Hay muchos virus de la influenza diferentes que cambian constantemente, por lo que es importante vacunarse contra la gripe todos los años.
Se recomienda una vacuna contra la gripe para todos los miembros de tu familia que tengan más de 6 meses; está disponible en forma de inyección o espray nasal. Se recomienda que las mujeres embarazadas se vacunen contra la gripe. Vacunarse contra la gripe es una manera simple, eficaz y muchas veces gratuita de ayudar a protegerte a ti y a tu familia contra la gripe.
Sé bueno contigo mismo
Ayuda a mantener tu sistema inmunológico fuerte y capaz de combatir los gérmenes que pueden causarte enfermedades. Consumir alimentos saludables, dormir mucho, manejar tu estrés y mantenerte físicamente activo puede ayudar a cualquiera a seguir sintiéndose de lo mejor.
Sé bueno contigo mismo
Por supuesto, queremos que nuestros niños compartan, pero los gérmenes son una excepción a la regla. Además de vacunarse contra la gripe, poner en práctica buenos hábitos de higiene también puede ayudar a detener la propagación de gérmenes y prevenir enfermedades.
Lavar, secar y repetir a menudo
Lavarte con frecuencia las manos ayuda a prevenir la propagación de gérmenes. Enseña a tu familia cómo usar agua y jabón para lavar sus manos: durante al menos 20 segundos (aproximadamente el tiempo que se tarda en cantar las “A, B y C”); luego, sécate las manos con una toalla limpia.
¡No tocar!
Evita tocarte los ojos, la nariz o la boca tanto como sea posible. A menudo los virus se propagan cuando una persona toca algo contaminado con gérmenes y luego se toca los ojos, la nariz o la boca.
Mantén el espacio limpio
Limpia y desinfecta las superficies que se tocan todos los días (como mostradores de cocina, palancas de inodoros y el control remoto de la televisión), especialmente cuando alguien está enfermo.
Copos de nieve y resfriados
¿Te sientes enfermo?
A veces, a pesar de tus mejores esfuerzos, te enfermas de un resfriado.
¿Es la GRIPE o un RESFRIADO?
En general, la gripe es peor que el resfriado común. Es más probable que las personas que tienen un resfriado tengan la nariz goteando u obstruida.
Los síntomas de la gripe pueden incluir:
- Fiebre
- Tos
- Dolor de garganta
- Goteo nasal o congestión nasal
- Dolor de cabeza o dolores en el cuerpo
- Escalofríos
- Fatiga (sentirse muy cansado)
- Vómito y diarrea
Cuándo debes llamar al médico
Los niños menores de cinco años y las mujeres embarazadas tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones de la gripe, así que es mejor llamar a tu médico para asegurarte de tomar las mejores medidas. Hay medicamentos antivirales con receta disponibles, pero funcionan mejor cuando se toman a tiempo.
Si tu hijo tiene fiebre alta (más de 39 ºC) o está actuando de una manera que no es normal en él (como negarse a comer, parecer inusualmente somnoliento, llorar mucho, tocarse las orejas o el estómago o respirar con dificultad), busca ayuda de inmediato.
Siempre consulta a un médico si tú o tu hijo tienen alguno de los siguientes síntomas:
- Tos que interrumpe el sueño
- Fiebre que no baja
- Mayor dificultad para respirar
- Dolor o presión en el pecho o en el abdomen
- Vómitos abundantes o persistentes
- Mareo repentino o confusión
- Cambio en el color o la cantidad de tu moco
- Empeoramiento de los síntomas después de sentirte mejor por un corto tiempo
- Enfermedad crónica como una enfermedad cardíaca, una enfermedad pulmonar o diabetes
- Un padecimiento o tomar medicamentos que suprimen tu sistema inmunológico
Mantén tu distancia
Cuando estés enfermo, trata de mantener distancia con
los demás para evitar que se enfermen también. Cuando necesites toser o estornudar, cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo de papel y luego deséchalo inmediatamente y lávate las manos.
Practica una buena higiene y quédate en casa durante al menos 24 horas después de que tu fiebre haya desaparecido sin ayuda de la medicina. Esto evitará que otros se enfermen.
Conseguir un poco de descanso y alivio
La gripe y el resfriado común pueden tener síntomas similares, y normalmente ambos desaparecen por sí solos, sin tratamiento médico.
Puedes tratar los síntomas de la gripe y del resfriado sin medicación de la siguiente manera:
- Descansa mucho
- Bebe líquidos transparentes como agua para evitar la deshidratación
- Coloca un paño frío y húmedo en tu frente, tus brazos y tus piernas para reducir el malestar de la fiebre
- Pon un humidificador en tu habitación para facilitar la respiración
- Haz gárgaras con agua salada para calmar el dolor de garganta
- Cúbrete con una cobija caliente para calmar los escalofríos
Muchos medicamentos de venta libre pueden ayudar a aliviar los síntomas del resfriado y la gripe. Siempre consulta con tu médico antes de darles a tus hijos cualquier medicamento.
Absorber la vitamina del sol
La vitamina D es importante para tener dientes y huesos fuertes. También puede ayudar a estimular tu sistema inmunológico y ayudarte a luchar contra la enfermedad que puede atacarte. Nuestros cuerpos producen vitamina D naturalmente cuando nuestra piel está expuesta al sol, por lo que se le suele llamar la “vitamina del sol”. Lo que ocurre es que exponerse demasiado al sol puede aumentar el riesgo de cáncer de piel, y la escasa luz del sol durante los meses de invierno puede hacer que sea difícil obtener suficiente vitamina D.
Muy pocos alimentos contienen vitamina D de forma natural: el atún, el salmón, las yemas de huevo y las setas. La vitamina D se suele añadir a la leche, a algunos yogures y a muchos cereales de desayuno.
Arrojar luz sobre los suplementos
Tal vez sea difícil obtener suficiente vitamina D, por lo que puede ser necesario un suplemento. Las personas con piel más oscura o que no pasan mucho tiempo al sol son más propensas a necesitar un suplemento. Es importante que hables con tu médico antes de tomar cualquier suplemento, pero las siguientes son recomendaciones comunes:
Bebés lactantes
El amamantamiento es la mejor fuente de nutrición para los bebés, pero la leche materna no ofrece suficiente vitamina D. La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los bebés lactantes reciban un suplemento de 400 UI de vitamina D todos los días desde el nacimiento.
Niños
Los niños necesitan 600 UI de vitamina D al día. Un multivitamínico diario para niños con un mínimo de 600 UI puede ayudar a proporcionarles la vitamina D que necesitan.
Bebés alimentados con fórmula
La vitamina D se agrega a la fórmula, pero los bebés que beben menos de 32 onzas de fórmula por día pueden necesitar un suplemento diario para satisfacer su necesidad de 400 UI de vitamina D.
Adultos
La vitamina D es vital para un embarazo saludable y también ayuda al crecimiento de los huesos del bebé. Los padres, incluidas las mujeres embarazadas y lactantes, deben considerar una multivitamina diaria que ayude a satisfacer su necesidad de 600 UI de
vitamina D cada día.